De dogmas y cambios: toca reinventarse. La reflexión de @antonturan

De dogmas y cambios: toca reinventarse. La reflexión de @antonturan

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Ahora sí, llegó el momento de reinventarse. Tras el fracaso acontecido ayer noche, creo que podemos decir con total claridad que hemos tocado fondo. Este equipo ha tocado fondo.

Me hace gracia leer por ahí diversas opiniones que recurren a la plantilla (sí, a la plantilla contra un 2ºB que salió con solo tres titulares del equipo habitual, TRES), para justificar tal despropósito. Como si Arias, Felipe, Hermoso, Llorente, Herrera, Saúl, Correa, Joao Félix o Vitolo no fuesen suficientes para ganar a la Cultural Leonesa. He llegado a leer también insultos contra Cerezo (por lo de ayer). Así está la cosa.

Que el portero de la Cultural (el suplente que todavía no ha debutado en Liga) realizó hasta tres o cuatro grandes intervenciones, es absolutamente cierto. Que no logramos encadenar ocasiones claras y seguidas hasta el final, todas fruto de una genialidad de Joao Félix para dejar solos a sus compañeros, y que Adán volvió a meter la pata, también.

Pero lo peor no es el juego, sino la actitud. Otro día más, como cada fin de semana, nos volvimos a encerrar atrás, sin ninguna explicación ni justificación posible, en casa de un 2ºB. Sin alma. Como si el partido no fuese con nosotros, marcamos (gracias a una genialidad de Joao, repito) y decidimos ceder el balón y el juego. A un 2ºB. Esto, claro está, unido a ese juego ramplón, falto de ideas, de conexiones… un juego falto de “juego”. La tónica de todos los partidos de esta temporada (y puede que no solo de esta, no hay más que echar la vista atrás).

Que los jugadores no disputan los partidos con la misma ambición e intensidad que antes, es un hecho. En Turín (eliminatoria a la que llegábamos, aunque algunos no se acuerden, casi con las mismas dudas y el mismo juego, o ausencia de él, que este año) no honraron este escudo. Ayer, tampoco. ¿Simeone ya no consigue transmitir como antes? sinceramente, no lo sé. Desde fuera, la sensación lleva a valorar esas opciones. Pero a eso ya llegaremos después.

Está claro que la culpa no puede ser única y exclusivamente del entrenador, sino también de los jugadores. El técnico debe ser el que, cuando vea a Saúl a un nivel tan bajo como el de estas últimas temporadas, decida sentarlo unos partidos. El que, si Hermoso viene de encadenar una racha de partidos a un nivel Top (y posteriormente ganar el premio al jugador del mes), no lo siente para meter a Saviç, y más con el montenegrino volviendo de lesión.

Porque por mucho que nos neguemos a lo evidente, tenemos jugadores a un nivel muy por debajo de sus posibilidades, que aunque sean referentes y clave en el equipo, no se les debe poner cuando están mal. Porque, sino, también pueden malacostumbrarse sabiendo que van a jugar sí o sí. Y puede que esta sea una de las causas.

Por mucho que nos neguemos, también tenemos un entrenador muy inflexible, con ideas fijas que le cuesta un mundo cambiar. Un entrenador incapaz de probar otros sistemas, otras variantes de juego, otras fórmulas cuando la cosa va mal. De hecho, en vez de tocar cosas, o probar con otros jugadores, insiste. Eso sí. El mejor entrenador de nuestra historia (con el permiso de Don Luís), por supuesto. Pero es ahí donde quiero ir.

Llevaba tiempo observando cómo sectores concretos de la afición eran incapaces de aceptar la crítica (ni si quiera la constructiva) al Cholo. Sectores y aficionados que a la mínima disidencia saltaban como un resorte, con una valoración normativa basada en la subjetividad, criticando y amenazando con la misma cantinela: “¿qué quieres, volver a los tiempos de Manzano donde nos eliminó de Copa un 2ºB?”.

Que conste que no me identifico ni con los primeros, ni con los segundos. Creo que en todos mis comentarios y valoraciones que podáis buscar no encontraréis jamás una crítica a mala fe, solo críticas de carácter constructivo cuando el técnico argentino cometía algún error (algunos más grandes que otros). Porque sí, es humano. Y por supuesto, podréis ver que mis mensajes, artículos y opiniones estuvieron a muerte con él siempre. Fuera de dogmatismos, siempre he intentado describir la realidad de los hechos, y esto es lo que me lleva a tratar la primera situación mencionada anteriormente: el “cholismo” como dogma o religión, por encima de cualquier cosa.

Creo que la primera solución para salir de este embrollo pasa por la toma de conciencia de muchos aficionados pertenecientes a ese sector. Debemos empezar a darnos cuenta de que, por muchos éxitos conseguidos, hay momentos en que los ciclos exitosos se pueden acabar (no estoy diciendo que este se haya acabado).

Hasta ahora, para esos sectores Simeone era algo así como un ente superior al que prácticamente no se le podía criticar ninguna decisión, no se le podía criticar nada. Era algo así como un “semiDios”. Quiero a Simeone, lo quiero mucho. Pero debemos empezar a asumir que el fútbol son ciclos, que no se puede vivir del pasado, y que nadie es infalible. Y ayer, como en Turín o en Quarabag, pero ayer más que nunca, por el carácter simbólico y la relación con la “era Manzano” que tiene esta eliminación contra un 2ºB, quedó demostrado.

Repito, con esto no estoy hablando de una posible marcha ni nada por el estilo, no. Y como no puede ser de otra forma, estaré e instaré a que se esté a muerte con el equipo, más que nunca, para salir de esta situación.

Estoy hablando de que determinados sectores no encajaban de ninguna manera la crítica a Simeone, cuando, como todos, tuvo, tiene y tendrá fallos. Algunos más graves que otros, pero fallos.

No sé en qué, pero es obvio que necesitamos un cambio. Puede que en plantilla, en dirección deportiva, puede que en filosofía… quién sabe dónde. Pero está claro que la dinámica de hoy ya la veníamos arrastrando desde hace bastante tiempo. Y lo que no se puede permitir es que un equipo del Atlético de Madrid no honre el escudo.

En resumen: determinados sectores, los mismos que amenazaban a otros atléticos preguntándoles si querían volver a tiempos de Manzano, deben empezar a asumir que Simeone no es ningún Dios. Que también existió otro tiempo antes de Manzano, por mucho que dentro de ese dogma no se vea que el Atlético nació mucho antes del Cholo. Que el Atleti existirá y tendrá momentos gloriosos después de Simeone.

Que Simeone nos ha hecho tocar el cielo, nos ha dado la gloria, pero el ciclo puede terminarse algún día. Y solo espero que este no se haya terminado todavía. Veremos si el argentino es capaz de reinventar al equipo de la forma que necesita. Mientras tanto y desde ahora hasta final de temporada, a muerte con él y con el equipo.

Podemos con esto y más, somos el Atlético de Madrid.

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