El dorsal es una pegatina, el escudo va bordado, por @borjajimenezd

El dorsal es una pegatina, el escudo va bordado, por @borjajimenezd

El temor al enésimo éxodo a orillas del Manzanares acecha. Lo que parecía que iba a ser un verano tranquilo puede acabar siendo, una vez más, una fuga de estrellas. A nadie le sorprende que los cracks colchoneros protagonicen portadas en los diarios deportivos de todo el mundo. Que los grandes clubes quieran contar con grandes jugadores como Griezmann, Koke, Oblak, Giménez o Godín es natural; el hecho de que cada verano la mayoría de los nombres que suenan se terminen yendo… eso ya cansa.

Y es que, ¿De qué sirve ganar dos Europa Leagues, dos Supercopas de Europa, una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España en sólo seis años? El Atlético de Madrid sigue siendo un club, irremediablemente, vendedor; y pese a haberlo ganado casi todo en las últimas temporadas, sigue siendo el más modesto de los “grandes”. En el Calderón no pueden pagar lo que se paga en equipos como Barcelona, PSG, Bayer, Manchester City, United, o Real Madrid, aunque éstos no sean capaces de mirar a los de Simeone por encima del hombro. Pero esto no lo digáis mucho, que entonces es que siempre estamos con el tema del presupuesto.

El caso es que cada verano se van. Si no es este, es el siguiente. Y eso que muchos retrocedieron. De Gea ha dejado de ganar una Europa League, una Liga, una Copa del Rey, una Supercopa de España y jugar una final de Champions para ganar dos Community Shield y una Premier League en Manchester. Agüero no ha vuelto a celebrar nada en Europa, mientras que los aficionados del Atlético de Madrid, desde que el argentino partiera a Inglaterra, hemos ido en dos ocasiones a Neptuno para celebrar títulos logrados en el Viejo Continente. Y Falcao no ha vuelto a ganar nada desde que se fue; dos temporadas en las que los rojiblancos han ganado una Liga y jugado una final de Champions. Ellos sabrán.

Es difícil encariñarte de un jugador. Aunque espero que, de algún modo, se valore lo que están haciendo los colchoneros y se alcance una competición más justa; en la que los que ganen, estén bien recompensados y en la que no haya difrerencias. Vamos, a diferencia de la Liga BBVA, en la que hay dieciséis equipos con un control financiero muy estricto, y cuatro, entre los que están Real Madrid y Barcelona, que tienen que rendir muy pocas cuentas -de esto ya hablaremos algún día-, o en la que los repartos televisivos son de risa. En definitiva, quiero que el Atlético de Madrid pase de ser un equipo trampolín, para ser la piscina; un equipo puente, para ser el destino final. A los rojiblancos nos gusta soñar. En fin… hasta entonces, en el Manzanares seguirá habiendo marea alta cuando el Atleti juegue en casa; por que cantaremos igual de fuerte cada septiembre, independientemente de quién vista la camiseta o quién se la haya quitado. Porque el nombre y el dorsal son una pegatina, pero el escudo… El escudo va bordado.

Por Borja Jiménez

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