La verdad sobre la situación económica del Atlético de Madrid

La verdad sobre la situación económica del Atlético de Madrid

El Confidencial

Hay un motivo mucho menos romántico que el sentimental por el que el Atlético de Madrid debe estar orgulloso de su vuelta a lo alto del fútbol español y europeo. El club del Manzanares tiene en esos buenos resultados la principal manera para salir de un atolladero económico en el que le fueron metiendo año tras año sus actuales dirigentes.

Si la deuda con Hacienda fue incrementándose hasta términos insoportables, siendo incapaz de explicarse a través de lógica alguna, ahora los millones que aseguran la participación en la Champions League y la revalorización de futbolistas son la única manera que encuentran los mismos dirigentes para ir cumpliendo los plazos con soltura.

Según informaba El País este domingo, el club presidido por Enrique Cerezo y cuyo máximo accionista y consejero delegado es Miguel Ángel Gil Marín, hijo del ‘padre’ de todo el desajuste económico actual, tendría un valor real de 62,5 millones de euros. La auditora Deloitte realizó este estudio pormenorizado a instancias de la propia entidad rojiblanca, después de que a principios de año, el Tribunal Supremo considerara nulas un número sustancial de acciones sacadas a venta en la ampliación de 2003. ‘Señales de Humo’, grupo de pequeños accionistas opositores a la cúpula de la Sociedad Anónima Deportiva, consiguió así, tras una larga batalla, una victoria parcial en los juzgados. Y por la que se debe celebrar una junta de accionistas extraordinaria antes de que llegue julio.

El informe conocido estima que el negocio tiene un valor de 334,1 millones de euros, a lo que conviene restar la deuda, que ascendía en febrero, momento del recuento, a la friolera de 271,6 millones.

Desde que el Atlético, principal deudor a las arcas del Estado dentro del fútbol español, consiguiera pactar un calendario de pagos, lo cierto es que ha cumplido escrupulosamente con los mismos, que rondan los 60 millones por año. A esa tarea ayuda sobremanera su actual situación deportiva. De ahí que el único objetivo que siempre escuchó Simeone de sus jefes desde que llegó fue la necesidad de acabar la Liga en puestos Champions. Antes que los títulos, estando de continuó en la mayor competición de clubes del mundo, los colchoneros se aseguran unos ingresos regulares que harán saldar la deuda sin fallo hasta 2018, momento en que acaba el calendario pactado.

Hasta ese momento, el Atlético de Madrid vive literalmente al día, como ya hemos explicado en este diario en más de una ocasión. Con las fórmulas de los pagos compartidos de los fichajes, a través de fondos de inversión, y el acierto de contrataciones que ganan valor en el club, los mismos dirigentes que han llevado al borde de la quiebra al centenario club están consiguiendo revertir la situación.

La masa social exige resultados deportivos y hay quien asiste perplejo a la posible salida de varios hombres que acaban de alcanzar la gloria en el club. Y es que aún no se tiene asumido de forma mayoritaria que el Atlético de Madrid está atado de pies y manos por el tema económico. Y que de momento, su realidad se centra en seguir acertando en los fichajes, desear que Simeone repita la fórmula y vender sin dudarlo cuando las ofertas sean irrechazables. Esa es la verdadera realidad del actual campeón de Liga. Todo lo demás son especulaciones en uno u otro sentido.

Las responsabilidades jurídicas por la gestión errática en años pasados supone un análisis diferente, aunque es algo que levanta ampollas entre los grupos opositores, que no descansan en pedir lo que ellos creen justo por mucho que se alcance la gloria en el campo. Sea como sea, la realidad dicta que el Atlético se siente obligado a permanecer entre los grandes para sobrevivir sin peligro a su delicada ‘encerrona’ económica. Los 50 millones que se ha embolsado en la pasada Champions o la cantidad de dinero que dejarán las irremediables ventas este verano son montantes vitales para un club con deudas hasta las orejas. Eso sí, la luz empieza a verse al final del túnel. Y a Simeone los dueños sólo le exigirán un objetivo prioritario: acabar la Liga en puestos de Champions.

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